A unos 40 kilómetros de Sevilla, en la localidad de Carmona, se alza
desde lo alto de un promontorio, dominando un extenso páramo, un
viejo y semiderruido edificio… De tétrico aspecto y amplias dimensiones
lleva consigo una demoniaca leyenda… Estamos hablando del llamado
“Monasterio del Diablo” o “Monasterio Maldito”, un lugar en el que según
dicen, habita el mismísimo Diablo.

Habría que sumergirse en la historia de este lugar para comenzar a
comprobar que su justificada fama se extiende en la profundidad del
tiempo, una historia apasionante y ,a la vez, escalofriante…
El que hoy conocemos como “Monasterio Maldito” o “Monasterio del
Diablo”, realmente se llama “Huerta de los Frailes”. Pero en el siglo
XVII fue bautizado como “Huerta de San José”. Varios nombres para
describir un gran convento en el que el misterio y la leyenda se funden a
los ojos del investigador que intenta rellenar su cuaderno de campo
junto a aquellos muros.

Fue hacia el año 1620, cuando se fundó en esta vasta extensión de
terreno un monasterio de Franciscanos – Dominicos para el internado e
iniciación del noviciado. Algo que realmente al investigador no puede
dejarle indiferente es el hecho de que en la bibliografía auténtica de
la noble ciudad de Carmona no exista ningún documento existente
adherible a la historiografía de este convento. Es como si el tiempo
hubiese intentado borrar sus huellas para tapar algún momento pavoroso
del pasado. Solamente poseemos dos documentos que acrediten la
existencia física e histórica del convento. Uno nos habla de una
donación, en forma de alimentos, que hizo el ayuntamiento para intentar
que los mojes no se muriesen de hambre, el segundo de estos dos
documentos lo podemos encontrar en el archivo histórico del ayuntamiento
de la ciudad Carmonense, y quizás, pese a ser el más extenso de los
dos, sea el más misterioso…

En dicho archivo histórico (concretamente en el Bloque 10, 20, IN
Suparan, 203, 210 – extenso, legajo 120, cámara 8), nos topamos con un
dudoso documento y estremecedor que dice así: De una parte, José Díaz de
Alarcón, Escribano y por otra, Juan Rodrigo Perea, fraile Dominico, en
unión con alguaciles y demás fuerzas públicas y religiosas, nos narra
así los hechos ocurridos: “Yo señores, me hice fraile Dominico en el
convento De S. José, donde entré al noviciado hace ya tres años poco
más.

En la mañana del 20 de noviembre de éste año de nuestro señor (1680)
entró por parte de Cantillana, un aspirante al noviciado que dijo
llamarse según recuerdo D. Jaime Malvidas y que fue aceptado con plena
satisfacción por parte del prior y demás. Este hombre era alto, de cejas
muy pobladas, de nariz aguileña, y su cara era tan fina como la de una
espada. Nunca le vi en compañía de otros en la huerta o en la capilla,
por la que nos extrañó…. Yo señores , no sé como ocurrió, que en la
mañana del 2 de noviembre del susodicho año, cuando desperté, no
encontré la puerta de mi celda abierta como era la costumbre (Pues como
ustedes saben todas las noches nos echan llave y cerrojo) y creyendo que
era aún muy temprano, me entregué a profundas meditaciones.



Después de esperar mucho rato, sentí por fin unos paso débiles que
provenían del pasillo y que venían a morir justo en la puerta de mi
celda. La puerta, de un suave golpe, quedó abierta; pero cuanto fue mi
sorpresa, cuando pude comprobar que atrás de ésta no había nadie …….
Entonces fue cuando pensé que quizá la misa primera ya hubiese empezado,
y me hubiese quedado dormido y castigado, pero al ver las puertas de
las celdas de mis compañeros estaban abiertas de par en par, quédeme
pensativo un momento, para después salir corriendo hacia la capilla.
Cuando llegué a ésta, no vi a nadie, y entróme un calor desde la
garganta hasta el pecho, cuando oí unos lamentos a media voz que al
parecer provenía de la cocina que estaba al lado de la capilla……….Cuando
llegué a la cocina, los quejidos se oían mas fuertes dentro de mí, que
pensé que era yo mismo el que los producía. Pero pronto me di cuenta,
que el lugar de su procedencia era el sótano y sin poderlo remediar, me
vi no sé como bajando sus empinados escalones. Y maldita sea, señores,
maldita sea el momento en el que entré en aquella habitación, pues al
entrar encontré al Padre Prior y a los demás frailes colgados de los
ganchos donde solíamos colgar los cerdos, jamones y chorizos. Yo
señores, al ver aquel marco infernal y sangriento, comencé a ver unos
seres pequeños, que apiñados alrededor de los cuerpos muertos, comían
sus carnes. En aquel momento sentí un desmallo pasajero, y pude ver
señores, como los seres que antes os había hablado se reunían en uno
sólo, de aspecto repugnante. Mirándome me dijo estas palabras; “Te dejo
vivir, para que proclamaras mi venida al mundo”. Entonces, un fuego
comenzó a propagarse por el sótano…. No pude mover músculo alguno, para
moverme y salir corriendo, y cuando pude hacerlo, la misma voz que
referí anteriormente, me volvió a decir; “ve y di que Satán está
aquí”…..
Esto es solo una parte de este
terrorífico documento que nos habla de demonios, de seres extraños y de
terribles asesinatos en el interior del edificio. Otra parte atrayente
de este documento es la que relata el Alguacil Alonso Sans de Heredia,
en su relato nos habla del momento del enterramiento de los monjes
asesinados y explica referente a un hecho insólito y no menos
estremecedor. Cuenta que en el momento del enterramiento, realizado en
los terrenos del sótano, y delante de muchos paisanos de Carmona fueron
testigos de “un sobrenatural fenómeno”. Este consistió en un
oscurecimiento del cielo, y entre dos columnas de fuego, la visión de un
rostro horrible en forma de alimaña. Más tarde, en un fulminante rayo,
descendió una blanca luz y de ésta bajo un ser en forma más humana.
Comenta que todo el mundo salió despavorido.

Otra parte extraña de este mismo relato
es la de un intento de exorcismo por parte del pueblo en el cual cayeron
muchas más víctimas de manos del mismísimo diablo. Después de aquellos
hechos se mandó sembrar con sal el lugar para alejar al demonio y
desposeer de todo mal aquel lugar sagrado.
Allá donde mora el Diablo
por Luis Mariano Fernández, Jordi Fernández y Jose Manuel García Bautista
Fotografia:
M.A. Calahorro para AEP.
Pronto editaré una nueva entrada sobre el Monasterio, y las experiencias que vivimos en el, tambien completando las fotografias anteriores subiremos las psicofonias obtenidas en este maravilloso lugar, que por otro lado son escalofriantes, pero como ya he dicho, queda pendiente.....